No sé si la palabra sería exactamente perdón, pero lo voy a poner en estos términos: Cuando uno entrega toda su confianza, esperanza, amor, incondicionalidad, cuando eres capaz (o sientes que lo eres) de defender a alguien frente a lo que sea, de acompañarlo en los peores momentos y llorar, sufrir, reir junto a esa persona (puede ser un amor o un amigo) Y, lamentablemente te das cuenta de que esa incondicionalidad que profesas es confundida con una suerte de idea de domonios sobre nuestros deseos, principios, valores y prioridades, es decir, cuando creen que pueden hacer lo que sea y que hagan lo que hagan estarás allí apoyándolos y entendiéndoles, por encima de uno mismo, te das cuenta de que esa persona es capaz de “sacrificarte” y además exigirte el perdón. Cuando eso ocurre ( me ocurrió con un amor, y con un amigo [dos casos aislados]) La confianza comienza a ser minada, comienzas a dudar de esa persona, comienzas a cuestionarte la imagen que de ella tienes, y te das cuenta de que no es lo que que creías. Cuando eso ocurrre inexorablemente llega el momento en el cuál el respeto va muriendo, a partir de ese momento, para mí, ya nada será igual, no sé si es una cuestión de perdón (porque para mí, no perdonar es así como sinónimo de rencor), pero simplemente para mí, no hay vuelta a atrás…
¿Algo que no perdonarías?
Momentos felices
Cuando uno se gradúa en la Facultad donde estudié en mi Universidad (de Carabobo), hacen algo que se llama la Marcha Triunfal, un edificio de 5 pisos en forma de cubo, hueco por dentro y con una plaza en la planta baja, desde donde se puede ver todo el edificio, el día antes de la graduación las autoridades de la Facultad, los profesores y los graduandos, todos de toga y birrete desfilan con globos, pitos y demás frente a su Facultad, sus estudiantes y sus familiares, a lo largo de los 5 pisos del edificio en los balcones que dan hacia la plaza del centro, los familiares y amigos de los graduandos los ven bajar mientras desfilan frente a ellos, imagina la emoción que sientes a ver cómo te aplauden por un logro tan bonito, darle ese regalo a mis padres, mirarlos a los ojos y darte cuenta de que entre sus lágrimas hay gratitud y orgullo, ese momento para mí fue un regalo hermoso hacia ellos, no pude dejar de verlos mientras caminaba. Al final cuando todos estamos abajo en la plaza, ves a todo el edificio abarrotado de gente aplaudiéndote y celebrano y felicitándote por el logro. En ese momento sonó la canción “Color Esperanza” de Diego Torres, una canción que escuché el día que quedé admitido en la Universidad y que cantaba con la voz un tanto partida, porque esa canción es un himno a la esperanza, al “yo sí puedo”. Escuchar esa canción, mirando a mi familia, mientras la bandera de Venezuela se paseaba por nuestros hombros, compartiéndolo con mis amigos del alma, es hasta ahora uno de los recuerdo más hermosos que poseeo. Sin embargo, espero tener muchos más momentos de plenitud como ese e ir guardándolos de uno en uno, como medallitas en mi corazón.
¿A quién admiras y por qué?
Esta pregunta me la hizo una gran amiga…
A las personas que tratan de corazón ser cada día mejores seres humanos, admiro las cualidades de la gente: la humildad, la honestidad, la pasión, la nobleza, el detalle, el cariño y la sabiduría, la gente positiva, aquellas que siempre ven el lado positivo de lo que ocurre, a los que son dueños de sí mismos, más allá de las circustancias, a las personas que son coherentes con lo que piensan, dicen y hacen. A los que aman sin ningún tipo de vergüenza, a los que respetan el dolor y el amor, a quienes tienen la capacidad de respetar y entender el punto de vista de los demás, a quienes no le temen a equivocarse, y los que encuentran en todo una oportunidad y no una amenaza, a quienes no le temen a la muerte, a los que entienden la fugacidad de la vida, a los que entienden que el amor no es una carcel, a los que son capaces de admitir y aceptar sus errores y debilidades en fin, admiro todo lo bueno que poseen las personas, admiro todo lo que valoro, a las personas en las que veo el reflejo, no de lo que soy, sino de lo que quiero ser.
¿Qué significa Fléndiga?
Yo creo que este debería haber sido el primer post de mi blog, siempre pensé que merecía una explicación de lo que la palabra Fléendiga significa. Esta es la respuesta que di a quién me lo preguntó hace más de un año:
Bueno, esa palabra es de Emilio Lovera, el tiene una anécdota (Contada en el Libro: “Ellos, que se conocen tanto” de César Miguel Rondón) de su niñez, donde usaba esa palabra como un detonate de risas, una palabra inventada que invitaba al humor y a la reconciliancón, la usaba siempre para reír o para bajar la tensión en una discusión, se convirtió en una suerte de amuleto. Por los días en los que leí el libro, andaba pensando en crear un blog, me sentí identificado con esa palabra sin sentido pero con mucho significado, y para rematar, cuando le expliqué a alguien el significado de esa palabra (lo mismo que te cuento), esa persona me dijo: “Tú eres un Flendiga” y listo, el blog tenía nombre.
Hace unos meses sostuve una discusión con una persona que decía que la amistad verdadera sólo era verdadera si perduraba en el tiempo, si es para siempre pues, yo, como siempre opuesto al jamás y al “para siempre” le comentaba que no estaba de acuerdo con ese argumento, porque los sentimientos no se miden en función del tiempo sino en función de las circunstancias. Me explico, en algún momento de tu vida las circunstancias te han llevado por situaciones extremas, crisis que te han hecho sentir la presencia de personas que están a tu lado, de manera genuina compartido los malos momentos y te han tendido su apoyo, incondicional y sincero, quizá al pasar el tiempo esa relación se haya distanciado por diversas causas y finalmente el nexo que te une a esa persona desaparece… Es justo decir que la amistad fue falsa? Que no era realidad el apoyo y soporte solo por el hecho de que ya no exista? No me parece.
Todas las personas que han tenido alguna relación amorosa que haya fracasado, pueden tener claro que el amor ya no existe, que ese deseo incontenible de compartir la existencia con otra persona haya desaparecido, pero eso significa que nunca hubo amor? Somos capaces de cuestionar nuestros propios sentimientos de esa manera? De negar su existencia y su realidad por el hecho de que hoy ya no esté?
Las personas cambian, no sólo cambian los demás, cambiamos nosotros también, lo que ayer nos interesaba hoy quizás nos disguste, lo que ayer nos atraía hoy posiblemente no nos llame a atención, pero eso no significa que esos sentimientos que tuviste no hayan sido genuinos, o sí?
La vida nos ponen en encrucijadas, donde tomamos decisiones que generan consecuencias, donde reafirmamos o cuestionamos nuestras creencias, principios y valores, y decidimos seguir un camino o emprender uno nuevo, abandonar o dejar en el camino ciertas cosas que ya no necesitamos o no nos sirven de más. Esto es un hecho, es una realidad hermosísima, el dinamismo de nuestras vidas debe ser visto como una oportunidad y no como una maldición, más allá de quejarnos por lo que hemos perdido, hay que aprovechar las nuevas oportunidades que se nos presentan, y sentirnos plenamente agradecidos por todas esas cosas y personas (aunque ya no estén) que nos han hecho entender, que éste es el camino correcto.
Esta tarde leí una noticia en la que el Estado venezolano explicaba que nuestro país es un ejemplo de Democracia, comenté la noticia diciendo que sí somos un ejemplo, pero malo, muy malo. Horas después una persona me preguntó a través del Twitter, por qué somo un mal ejemplo de Democracia, a ella le dedico estas líneas:
Un país en el cual el adversario político se convierta en un enemigo al cual se le odia con todas las fuerzas, en el que la polarización política lleve a extremos en los que se ataca físicamente al contrario, no puede ser un buen ejemplo de democracia. Donde el vencido en una elección refrendaria califique públicamente la victoria de sus adversarios como una “victoria de mierda”, no me parece un buen ejemplo de democracia.
Un país que se encuentra en una crisis social tan grande como el nuestro, donde el hacinamiento en las cárceles es noticia diaria, muertes por riñas, enfrentamientos entre bandas son constantes y permanentes, tanto que se ha tenido que crear un Ministerio para intentar darle solución a esta problemática histórica, no puede ser señal de ejemplo de Democracia.
Una sociedad en la cual, el sistema de salud pública se encuentre en condiciones tan lamentables, que nadie quisiera tener que ir a un hospital público a la hora de una emergencia médica, porque sabe que no será atendido correctamente, que no hay garantías de ser atendidos siquiera, no puede ser un buen ejemplo de Democracia.
Un país el cuál tenga la cesta básica de alimentos y servicios públicos con precios controlados por el Estado y aún así, tenga más de 5 años con índices anuales de inflación de más de 20%, no puede ser un buen ejemplo, de nada.
Donde la inseguridad se ha convertido en el principal problema para todos los habitantes del país, donde cualquier persona en su sano juicio no se atreva a sacar del bolsillo su teléfono celular, caminar por una calle cualquiera después de que el sol se ha ocultado porque se convierte en presa fácil de ladrones, porque la impunidad es tan grande que nadie le teme a la justicia, porque son pocos los que cumplen leyes, y aún menos son quienes las hacen cumplir, un país así no puede ser ejemplo de buena Democracia, donde existan personas privadas de libertad por más de dos años sin siquiera haber tenido aún un juicio y sentencia de un tribunal, será este un país un buen ejemplo de democracia?
Evidentemente algo anda mal en nuestro país, nuestra sociedad se descompone tristemente cada vez más, qué más quisera yo que fuéramos un buen ejemplo como sociedad, como país, como democracia, pero no se puede tapar el sol con un dedo.
Estos pocos ejemplos que acabo de mencionar, son las razones que tengo para pensar que este país, mi país no es un buen ejemplo de Democracia, ¿o es que acaso pensamos que la Democracia se mide sólo por la cantidad de elecciones que hay?
Como el agua del río
Yo parto del punto de que nada tiene que durar para siempre. Por qué? simple, es un hecho. Lo que ocurre es que nosotros, siempre que estamos bien, queremos que permanezca así, pero cuando las cosas andan mal, queremos lo contrario, no?
Entender y aceptar que todo puede cambiar de la noche a la mañana, nos da una perspectiva distinta de las cosas, de la vida, de las personas y las situaciones; hay mucha gente que pretende revivir momentos, presionar circunstancias para que vuelvan al punto en el que nos sentíamos cómodos… En balde. Cantinflas decía que la vida está llena de momentos momentáneos, le doy la razón, el tiempo nunca vuelve, y el agua del río, aunque parezca igual, nunca toca dos veces la misma piedra, para bien o para mal, fluye. Más allá de nuestros deseos, fluye irremediablemente.
Cuando entendamos eso, podremos apreciar y valorar cada segundo, porque tendremos claro el hecho de que no volverá.
Yo no es que esté en contra de la estabilidad, pero el reposo atrofia los músculos, necesitamos los retos, la incertidumbre, la arrogancia de los segundos, la irreverencia del tiempo. Por eso a mí nunca he ha gustado mucho hacer esos ejercicios imaginativos de preguntarme: ¿y qué pasaría si lo hubiera hecho distinto? Las respuestas son tan infinitas, como inútiles.
Todo es pasajero: tu edad, tu cabello, tu figura, tu compañía, tu trabajo, tu casa, tu carro, tu perro, tu salud y hasta tu vida. Por eso tienes que estar preparado para el cambio, porque es inevitable, algunas cosas durarán más o menos tiempo, nada es estático, ni siquiera tu forma de pensar.
Has tu mejor presente que el futuro llega solo, sea cual sea, siempre será una consecuencia.
Leí tu libro
Hola, esta mañana me encontraba en la feria del libro, fui uno de los que hicieron la cola para que pusieras una dedicatoria y tu firma en una copia de tu libro, lo leí, lo tenía desde hace unos cuantos meses y anoche lo terminé de leer. Tenía la intención de hablar contigo en ese momento, pero al verte me arrepentí, mejor dicho: no me atreví. Sin embargo, durante el resto del día no pude hacer nada distinto a pensar en ti y en tu libro, no sé si estarás acostumbrada a recibir este tipo de cartas de perfectos extraños como yo, que le escriben a una perfecta extraña, como tú; pero yo sólo quiero escribirte la historia que hizo que nos encontráramos hoy, y que pone a prueba el título de tu libro, perfectamente.
Estoy aquí de vacaciones, las cuales había pospuesto por diferentes motivos, y que en definitiva no iban a ser aquí, sino en otro país, hoy me enteré de que, tampoco este es tu país, que estás aquí publicitando tu libro, y me di cuenta de que ese país en dónde originalmente pasaría mis vacaciones, casualmente es tu país de origen, donde naciste y vives. En fin, cuando viajo suelo llevar conmigo libros, para leerlos en el camino, en la noche y en cualquier momento, he tenido tu libro en los “por leer” desde el día que lo compré, no lo había leído en todo este tiempo, y te confieso que lo traje por puro azar, no lo escogí por alguna razón, simplemente cerré mis ojos y tomé uno, cualquiera, y era el tuyo. Te quiero decir que la lectura es fascinante, no llevo aquí ni una semana y ya las casi 300 hojas las devoré encantado. Cuando pasé por la feria esta mañana, lo hice porque estaba paseando buscando un sitio donde tomarme un buen café, me tropecé con una persona que tenía en sus manos una copia de tu libro, me pareció extraño, luego al dar unos cuantos pasos más vi de frente un cartel con la imagen de la portada y te vi, sentada firmando libros y pues, ¿qué iba a hacer? no tenía otra alternativa que sacar el libro del bolso y hacer la fila para que pusieras tu firma en mi copia de nuestro libro, que es mío porque lo compré y tuyo porque lo escribiste.
Y bueno, esto es todo lo que quería contarte esta mañana, me había parecido una cosa curiosa, hasta que llegué al hotel hace casi una hora y me sorprendió darme cuenta, por casualidad, de que también te hospedas aquí, y me sonreí y pensé en el título del libro: “No creo en las casualidades”
Pues bien, aquí me tienes, creo que yo, tú, o ambos necesitamos por algula razón, por ahora inexplicable, sentarnos a conversar…
¿Te gustaría cenar conmigo esta noche?
Me llamo Francisco y el número telefónico de mi habitación es el 226.
Sobre el sacrificio
Hace unos meses realicé una especie de encuesta en formspring y me di cuenta de dos cosas: la primera es que la mayoría de las personas encuentran valor en las cosas sobre la base del esfuerzo que han realizado para obtenerlas. La segunda tiene que ver con el sacrificio, todo lo que se hace con sacrificio tiene valor, mucho valor. Pero yo pregunto: ¿Qué pasa cuando miramos el logro o la meta alcanzada? ¿Acaso no recordamos todo aquello que dejamos atrás, pensamos en esas cosas que tuvimos que abandonar por lograrlo? Las extrañamos, y una pena (grande o pequeña, no importa) opaca la alegría de nuestro momento. El sacrificio siempre trae consigo eso, porque el sacrificio, independientemente del objetivo que nos trazamos implica algún tipo de pérdida, es así…
Sí, hay quienes podrán decir que vale la pena, no voy a juzgarlo. El hecho es que creo que todo lo que alcanzamos a través del sacrificio parte mal, puede sonar muy bonito y hasta admirable hablar del sacrificio, pero seamos honestos: si para lograr algo importante tenemos que sacrificar algo que también es importante, entonces ya hemos perdido.
Yo parto desde el principio de que todo lo que hacemos lo debemos disfrutar, porque si no no tiene sentido, el futuro no tiene garantías, lo que significa que puede no llegar, hagamos todo lo que queramos, pongamos todos nuestros esfuerzos por alcanzar una meta, pero no sintamos que estamos sacrificando algo para lograrlo, porque ese sentimiento nos amarga la gloria del éxito.
Hace poco vi en la TV una noticia que me llamó mucho la atención, de hecho la idea a estado dándome vueltas en la cabeza por varios días. Resulta ser que una empresa en Francia ha decidido de manera irreversible despedir al e-mail como medio de comunicación interna, los ejecutivos de la compañía basan esta decisión en el consabido auge de las redes sociales, es más, la intención es precisamente sustituir los e-mails por estas redes, pues, al final de cuentas quién no tiene Facebook, live messenger, linkedIn o twitter?
Dicen (cosa que considero cierta) que muy pocas personas utilizan el correo electrónico para enviar mensajes, acordar citas, discutir temas, casi todo el mundo prefiere dejar un mensaje en el muro, hacer un tweet, y planear reuniones u opiniones a través de estos medios.
Ahora bien, imaginemos que esta empresa es en la que trabajamos, y de pronto el jefe nos dice que ya el correo electrónico no lo vamos a usar más y que toda comunicación, será realizada estrictamente a través de nuestras cuentas en Facebook… (Ajá piénsenlo…)
Lo primero que se me viene a la mente son los jala bolas, sí, los imagino poniendo el “me gusta” a cuanta pendejada ponga el jefe en su estado, incluso si pone “La vaina está jodida, este año no hay aumento”. Todos los jala bolas por un lado justificando la vaina en comentarios sobre el estado de jefe. Si alguno se va de la empresa y pone en su estado “trabajo aquí hasta hoy”, no faltarán los extractores de piedra que también marquen “me gusta” y pedirán otro que se discuta en la convención colectiva que creen la opción “No me gusta”, sobre todo aquellos malhumorados que siempre están quejándose de todo. Algunos tendrán en la situación sentimental “Arrecho con mi jefe” pero ojalá se cuiden de no darle a “compartir con todos”
Los grupos: tendremos como siempre los grupitos, en Facebook habría que establecer normas para ver quiénes pueden entrar a un grupo y quiénes no, los de finanzas, los de contraloría, los de recursos humanos y los de sistemas, esos seguro van a poder entrar a todos. Todo el mundo va a saber que es la secretaria del presidente la que le actualiza los estados, porque él nunca tienen tiempo de nada, y cuando le ven que ha estado jugando en su granjita, seguro pensarán que fue ella también…
La analista de tortas lo tendría todo más fácil, seguro hasta tendría un álbum con el catálogo de tortas y la gente votaría por la torta del evento.
Se imaginan que algún jefe por error al pedir a recursos humanos que le preparen todo para despedir a alguien haga la solicitud en el muro y no a través de mensaje privado?
Definitivamente, por más que intento imaginarlo, solo se me ocurre que, al menos en Venezuela, no estamos preparados para este salto cuántico…
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